¿Construyendo la sociedad del conocimiento?

Durante los últimos ocho años he tenido el gran honor de coordinar un área, a mi entender muy relevante, de las políticas públicas canarias: el fomento de la investigación científica, de la innovación empresarial y de la sociedad de la información. Ello estuvo antecedido por el desempeño durante tres años de la dirección de investigación y tecnología del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), y, desde 1992, como profesor e investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Antes de ello, mientras aún estudiaba mi carrera de ingeniero de telecomunicación, fui becario del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y disfruté los dos años últimos de carrera de un contrato en prácticas en Telefónica. Siendo un joven profesor en una joven universidad hube de complementar mi formación compatibilizándola con la docencia, primero realizando mi tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Madrid, después realizando una estancia post-doctoral, becado por el entonces Ministerio de Educación y Cultura, en la Universidad de Harvard. Ello posibilitó que dirigiera un grupo de investigación en la ULPGC, y que se me otorgara la condición de profesor visitante en la Universidad de Harvard. La continua colaboración de nuestro grupo de investigación en la ULPGC con otros muy potentes de dicha Universidad americana dieron sus frutos. Aprendimos, publicamos, realizamos proyectos, varios de nuestros estudiantes fueron invitados a Harvard y otras universidades americanas y europeas, en las que perfeccionaron sus trabajos de tesis doctoral. Algunos de mis colaboradores en otras universidades españolas se incorporaron a esta fructífera relación, y entre todos contribuimos a desarrollar en España la investigación en el ámbito de la ingeniería aplicada a técnicas diagnósticas y terapéuticas basadas en imágenes médicas.

Creo poder afirmar con toda tranquilidad que soy un profesional. He dedicado mi vida laboral a la investigación y a la innovación. Y he tenido la oportunidad de hacerlo desde responsabilidades y ámbitos muy variados. Como todos los profesionales, como todas las personas, con aciertos y con errores. Pero en todo caso con absoluta dedicación a mi trabajo. Además, con orgullo, debo decir que soy un trabajador público. Mi desarrollo humano y profesional se lo debo, antes que nada, al apoyo de mi familia, a mi propio esfuerzo y a la universidad pública, primero como estudiante y después como profesor e investigador. Cuanto antecede fue la razón del inesperado ofrecimiento que se me hizo para llevar a cabo la dirección científica y técnica del ITC en 2004. Nada había tenido que ver con la política. Con dudas, pues mi vida no la podía entender sin la investigación y docencia realizadas en primera persona,  asumí un nuevo reto. Esperaba aprender y contribuir en la medida de mis posibilidades, para volver en cuanto terminara la Legislatura a mi desempeño anterior. Era plenamente consciente que lo habitual en las entidades públicas era ser sustituido cuando lo fuera el equipo que me había propuesto. Sin embargo, dicho equipo cesó en una crisis de gobierno a mitad de Legislatura, y el entrante me confirmó después de consultar mi currículum profesional (un resumen del cual está accesible en https://juanruizalzola.com/about/). Ello fue igualmente la razón por la que el presidente Paulino Rivero me propusiera hacerme cargo en julio de 2007 de la dirección de la nueva Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI).

La experiencia directiva tanto en ITC como en ACIISI puedo decir que ha sido intensa. Algo inesperado por completo, que hizo que cambiara mi trayectoria profesional. Parece lógico que los profesionales, en cuanto tenemos una experiencia, estemos disponibles para contribuirla en ámbitos muy especializados del sector público. Tanto más si es ese sector público el que ha hecho posible nuestro desarrollo profesional. Fue esa y no otra la motivación que me condujo, por dos veces, a aceptar el encargo del Presidente de ser director de la ACIISI. Es cierto que no pude impulsar la I+D+i en Canarias como a mí me hubiera gustado, procurándole el reconocimiento que debe tener para alcanzar un desarrollo social y económico sostenible y saludable. También lo es que las cosas son mucho más complicadas de lo que parecen. Y que ese reto va más allá de la labor política que puede hacer una persona. A fin de cuentas, la importancia real que se le da en Canarias a la I+D+i quedó puesta de manifiesto en la reciente campaña electoral y posterior negociación de conformación del gobierno. Las menciones a la misma brillaron por su ausencia, y algo tuve que ver en la elaboración de los contenidos de lo poco que se ha dicho o escrito. La crisis financiera y una estructura administrativa que, desafortunadamente y por motivos que no vienen al caso, no pudimos desarrollar limitaron enormemente la realidad de las políticas públicas en I+D+i en Canarias. Creo no obstante que se pusieron ciertos cimientos. El principal, la Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3) para Canarias 2020, que tuve el honor de impulsar y coordinar, junto con un excelente equipo de profesionales de la ACIISI y del ITC. De hecho, la RIS3 es una referencia bastante habitual en la actualidad. Sólo falta intentar cumplirla de verdad. El marco de colaboración con la Secretaría de Estado de I+D+i, por ejemplo en PLOCAN, en el IAC o en GRANTECAN ha permitido, después de muy serias dificultades, consolidar PLOCAN, dotar de instrumentación a GRANTECAN hasta 2020 y consensuar con el Estado una estrategia de atracción de grandes inversiones en infraestructuras científicas que, con el excelente trabajo del IAC, se ha mostrado ganadora en la reciente selección del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, del Array de Telescopios Cherenkov (CTA). Igualmente importante es el Telescopio Solar Europeo (EST), consensuada también la estrategia con el Estado. CTA supone una inversión total de unos 90M€, y el EST de unos 150M€. El 90% vendrá de fuera de Canarias, y el 10% que pondrá Canarias será financiado por el FEDER. La política de parques tecnológicos en Canarias, y de instrumentos financieros de apoyo a las empresas y emprendedores, se financia con un convenio negociado entre la Agencia y la Secretaría de Estado de I+D+i dotado con 150M€. El diálogo, ni mucho menos, acaba de empezar ahora. Y será necesario mucho diálogo y convicción para prorrogar por segunda vez la ejecución del convenio de parques tecnológicos por los retrasos en muchas de las actuaciones insulares. La identificación de las causas y vías de resolución de los serios problemas que sufre el comercio electrónico desde y hacia Canarias, o el establecimiento en la legislación española de un marco específico para las telecomunicaciones en Canarias, creo que son hitos también reseñables.

Este espacio de confluencia del mundo profesional con el político es enormemente contradictorio y complejo. Construir en el mismo está sujeto a a múltiples vicisitudes, algunas racionales, otras menos. Sin embargo, es un espacio que temporalmente deben ocupar buenos profesionales. Y digo temporalmente, porque los profesionales, por mucho conocimiento y experiencia que alcancemos, nos agotamos en nuestras ideas, en nuestra ilusión y, en definitivas cuentas, en nuestra motivación.

Por tanto, los cambios deben ser bienvenidos y adecuadamente planificados. Los profesionales otorgamos lealtad profesional a nuestro desempeño, la más firme de todas las lealtades, y vamos a colaborar para que los pasos de testigo sean ordenados y seguros, para ayudar a quien continúe la tarea a que supere cuanto antes su curva de aprendizaje, a que pueda coger el control del vehículo sin necesidad de pararlo. Además, estoy firmemente convencido que la totalidad de los buenos profesionales del sector público, sin duda la gran mayoría, se sienten partes de algo que va más allá de ellos mismos. Como servidores de la colectividad y del interés público su vinculación con su trabajo trasciende el puro interés, también legítimo, del trabajo retribuido. Saben que con su buen hacer contribuyen a mejorar nuestra sociedad, cada cual desde su ámbito de responsabilidad. Me he esforzado durante años por formar parte de ese amplio colectivo de buenos trabajadores públicos, independientemente de la posición que en cada momento haya ocupado. Seguro que me entienden cuando digo que la lealtad profesional se ve reforzada por una vocación de contribuir por encima del interés personal. Y ello lleva implícitamente asociado un perfecto entendimiento de que las personas tenemos que cambiar para que nuevas ideas y energías fluyan al servicio del interés general. No sólo nadie es insustituible, sino que es bueno que todos seamos sustituidos. Eso sí, nadie es tan sumamente polifacético como para poder ocupar cualquier posición. Ni el mejor de los profesionales puede ocupar de un día para otro un cargo de responsabilidad ejecutiva si no tiene un razonable conocimiento y experiencia en la materia. Los perfiles deben ser los adecuados para cada desempeño.

He insistido antes en mi condición profesional. Ello no quiere decir que no tenga una ideología política, o que no me preocupe la política. Me interesa. Y mucho. Los anglosajones distinguen tres términos que, tristemente, aquí se subsumen en el único de política:

  • Polity: es la politeia de los clásicos. Se refiere al sistema político en su conjunto. A cómo se distribuye el poder horizontal y verticalmente. En nuestro ámbito más cercano, se refiere a cómo se integra Canarias, como Comunidad Autónoma, en el conjunto del Estado. Cómo se delimitan las competencias, tanto legislativas como ejecutivas. Cómo están representados los territorios. Cómo se distinguen las especificidades. Y muy importante, cómo es el reparto territorial del poder entre las distintas islas. De nuevo, qué competencias ejecutivas y, en su caso, legislativas corresponden a las islas. Cómo se eligen los representantes parlamentarios. En qué condiciones se configuran los gobiernos… Es en este ámbito en el que hay que determinar, por ejemplo, si la composición de los órganos ejecutivos de los gobiernos y las administraciones debe responder a cuotas territoriales. Cuestión ésta, por cierto, demasiado presente en nuestra tierra como para pretender ignorarla.
  • Policy: son las políticas públicas. Es, en mi opinión, la verdadera política. Por ejemplo, una agenda de transformación económica como es la Estrategia de Especialización Inteligente de Canarias (RIS3), 2014-2020, cuya elaboración, como ya dije, tuve el honor de impulsar y coordinar, asistido por un magnífico equipo profesional de la ACIISI e ITC, es “policy“. También lo es el diseño de los programas para impulsarla y hacerla efectiva. Es la “policy” la política real y honorable. La que contrasta ideas y visiones estratégicas para una sociedad. La que contrapone ideologías, en suma, en el gran reto colectivo de ejercer la Democracia.
  • Politics: trata del ejercicio del poder a través de los partidos políticos. En teoría debiera ser la promoción y ejercicio consciente de las “Polities” y “Policies” anteriores por parte de los mismos, gestionando el corto plazo. En la práctica, un ejercicio inconsciente de la misma, puede llevar a confundirlo todo, dando lugar a la cutre imagen que, demasiadas veces, se proyecta a la sociedad de lo que debiera ser un noble y desinteresado afán. Las cuotas territoriales e intereses personales, impuestos a veces por algunas organizaciones políticas en los órganos ejecutivos de las administraciones públicas, forman parte de este ejercicio, inconscientemente letal para la Democracia y para el debido ejercicio de la función pública, que a todos los ciudadanos nos afecta e incumbe. Nada tiene que ver con las ideologías, ni con la preocupación por renovar a las personas para mejorar la gestión. Tristemente, cuanto menos desarrollada social y económicamente está una sociedad mayor es el abuso del incorrecto ejercicio de la “politics“, en perjuicio de la “polity” y de la “policy“, comprometiendo con ello las expectativas de desarrollo de una sociedad y la confianza del Pueblo en la Democracia. Pienso, por ello, que sería muy deseable contar, cuando menos, con unos protocolos de idoneidad para seleccionar los candidatos que van a ocupar, por nombramiento de los Gobiernos, los altos cargos ejecutivos de las Administraciones Públicas, siendo supervisado su ejercicio por el Comisionado de Transparencia.

Después de ocho años como director de la ACIISI, hoy he cesado en tal responsabilidad (decreto de cese). El gran honor que significa haber tenido la oportunidad de aportar mi visión durante años, el aprendizaje y experiencia recibidos y, sobre todo, la calidad humana de las personas a las que he tenido la fortuna de conocer y con las que he trabajado, dando lo mejor de nosotros mismos durante todos estos años, suponen el mejor premio que se puede recibir y compensan cualquier sinsabor.

Impulsar la sociedad del conocimiento y el progreso en Canarias corresponde, en gran medida, a nuestro Gobierno Autónomo. Para ello debe tener el apoyo de todas las instituciones y profesionales que estén en disposición de contribuir, desde sus distintos ámbitos sectoriales, a ello. La contribución también consiste en el debate público, en la contraposición de ideas, en la asunción colectiva de estrategias y, por supuesto, en la discusión política, entendiendo como tal la crítica constructiva a las “policies” y “polities“, hecha y promovida tanto por las personas como por las diversas organizaciones políticas y sociales. Modestamente, este blog es mi contribución personal a ello (pulsando el enlace puede verse el índice de posts publicados). El Gobierno debe ser consciente que es su responsabilidad impulsar el cambio y la prosperidad en Canarias y que, para ello, tiene que intentar contar con los mejores en cada momento en los distintos altos cargos ejecutivos de la Administración autonómica. Espero que así sea y que las decisiones de estos días hayan estado debidamente reflexionadas, sabiendo dónde estamos y dónde se quiere ir. Aunque, tal vez porque intuyo cómo y por qué se han tomado algunas de estas decisiones, no puedo evitar estar preocupado.

En particular, Canarias no puede permitirse pasos atrás en la construcción de la sociedad del conocimiento, en cuyo impulso parece lógico que estén implicadas personas que objetivamente dispongan de él. De ahí el interrogante que da título a este post: ¿Construyendo la sociedad del conocimiento? Ojalá que la respuesta sea enérgicamente afirmativa y que los hechos y no sólo las palabras así lo demuestren. En ello le deseo toda la suerte y éxitos a los nuevos responsables, pues lo serán de la sociedad canaria. Por mi parte, en la medida de mis posibilidades y capacidad, seguiré contribuyendo a este enorme esfuerzo colectivo en mi desempeño profesional cotidiano.

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¡El Array de Telescopios Cherenkov (CTA) vendrá a La Palma!

Hoy hemos conocido una de los mayores éxitos que la ciencia y la tecnología española han tenido en los últimos años. El emplazamiento en el Hemisferio Norte del conjunto de telescopios Cherenkov (CTA en sus siglas en inglés), un sistema de observación de sucesos altamente energéticos generados en los confines del Cosmos, estará en el Observatorio del Roque de Los Muchachos del Instituto de Astrofísica de Canarias, en la isla de La Palma.

No ha sido fácil. En los proyectos internacionales de gran ciencia siempre se compite con excelentes candidaturas. Indudablemente, todos los países y regiones aspiran a albergar tales instalaciones. Se trata de proyectos que se mantienen activos décadas, que atraen multitud de visitantes cualificados y cuantiosas inversiones, que promocionan la mejor imagen internacional de un territorio y de una sociedad. Estos proyectos estimulan nuestra imaginación, enorgullecen a la colectividad, motivan a nuestros jóvenes, favorecen la colaboración internacional entre pueblos, y nos permiten satisfacer el más elevado anhelo que, como especie, los seres humanos tenemos: conocer. Pero no sólo eso. También son poderosas palancas de desarrollo social y económico. Requieren obra civil, provisión de servicios, la mejor innovación para resolver los más complejos retos tecnológicos. Oportunidades, en definitivas cuentas, para la generación de empresas, muchas de ellas intensivas en conocimiento y, con ello, para la creación de empleos de calidad. No es, por tanto, de extrañar que haya una muy dura competición internacional para atraer estas inversiones.

Por ello, en primer lugar, hay que reconocer el mérito de los científicos que han preparado la propuesta y han hecho posible el éxito de la candidatura. En primer lugar a la institución anfitriona, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), encabezado por el Prof. Rafael Rebolo, y que cuenta con la colaboración de un excelente equipo científico, técnico y administrativo. Sin ellos, hoy no estaríamos celebrando esta gran alegría. Gracias por hacerla posible. También hay que extender el agradecimiento al conjunto de la comunidad española especializada en astronomía de rayos gamma, así como al resto de la comunidad científica nacional e internacional con la que el IAC cotidianamente colabora. Son el mejor ejemplo de cooperación para afrontar retos compartidos, esencial para la ciencia y la tecnología modernas y, también, en otros ámbitos de actividad humana. Asimismo pienso que las Administraciones, particularmente los Gobiernos de España y de Canarias, han sabido articular el necesario marco de confianza y colaboración para facilitar el trabajo de los científicos y para hacer atractiva la propuesta. Ello, además, ha posibilitado prever cofinanciación europea del FEDER, regionalizada en Canarias  y asignada a ambas Administraciones, al proyecto, en línea con lo previsto en la Estrategia de Especialización Inteligente de Canarias (RIS3). Sin duda, también la reciente visita de S.M. El Rey a los Observatorios de Canarias, por motivo de su 30 aniversario, supuso un importante espaldarazo a la candidatura en el mejor de los momentos.

CTA detectará la dirección de llegada de radiación gamma de alta energía, originada a distancias y en tiempos cósmicos, a partir de un efecto físico al que le da nombre su descubridor, Pavel Cherenkov. La radiación gamma incidente genera una cascada de partículas en la atmósfera enormemente veloces, y cuya interacción a su vez con el medio atmosférico produce una señal detectable. Se necesitan varios telescopios de rayos gamma en una configuración concreta (array) para poder estimar con precisión la dirección de llegada de la radiación y, con ello, saber dónde se originó. A fin de cuentas, necesitamos dos oídos para saber de dónde llega el sonido… En este caso, habrá 20 telescopios en La Palma y 80 en Paranal (Chile), cuya distribución responde a la prioridad de cobertura del cielo observable que ha establecido el consorcio internacional. La inversión para ello en La Palma se estima en unos 90 millones de euros.

CTA forma parte de la “hoja de ruta” de ESFRI, siglas en inglés de Foro Estratégico Europeo de Infraestructuras de Investigación. Se trata de las prioridades europeas para grandes infraestructuras científicas, que cuentan además con socios del resto del mundo. En el caso de CTA participan directamente 13 países con sus agencias financiadoras: Alemania, Austria, Brasil, Francia, Holanda, Italia, Japón, Namibia, Polonia, Reino Unido, República Checa, Sudáfrica y Suiza. A ello hay que añadir unos mil científicos y técnicos de 170 institutos de investigación, pertenecientes a 31 países. España había intentado anteriormente otras tres candidaturas ESFRI: el Reactor Termonuclear Experimental de Fusión (ITER), que se fue a Francia, la Fuente Europea de Neutrones por Espalación (ESS), que se fue a Suecia, y el Telescopio Gigante Europeo (E-ELT), que se fue a Chile.

Por fin hemos tenido éxito en la candidatura de un gran proyecto internacional ESFRI. No sólo lo merecíamos. También lo necesitábamos. Era necesario llamar la atención sobre el valor de la ciencia, la tecnología y la innovación. Y una noticia como ésta es el mejor reclamo para lograrlo. También necesitábamos tener confianza en nuestras posibilidades y, con ello, la convicción de que en Canarias y en España somos capaces de hacer las cosas bien. Y, sobre todo, necesitábamos ilusión: Ilusión de mirar para delante sintiéndonos parte, todos, de algo mucho mayor que nosotros. De dejar de ver el mundo en blanco y negro, y volver a verlo en color.

Celebrado el éxito, tenemos que poner los pies en el suelo y la mirada en el futuro próximo para que no se frustre nuestra alegría. Hay que negociar con el Consorcio CTA múltiples detalles. Hay que aprovechar la oportunidad para estimular la industria tecnológica. Hay que saber que tenemos que darles oportunidades a las personas con talento, especialmente a los jóvenes. En general el sistema de ciencia e innovación español, y en particular el canario, han quedado muy debilitados por la crisis. Aprovechemos esta gran noticia, la ilusión que nos produce y el talento que hay en nuestra sociedad para construir un futuro mucho mejor. Es posible. Tiene que serlo.

Iluminemos esta época gris con una nueva Ilustración

Es muy triste ver cómo la crisis financiera, de facto, ha relegado valores que se desarrollaron en un esfuerzo de siglos a una posición secundaria en diversos territorios europeos. Parece como si la promoción pública de la cultura, de la creatividad, de la ciencia, del pensamiento, en definitiva, de algunos de los más elevados atributos que nos distinguen como especie, fueran antitéticos con el necesario esfuerzo público en la financiación de políticas sociales, e irrelevantes en relación al también necesario crecimiento económico.

Craso error, me temo de nefastas consecuencias en el largo plazo. Admito que si te caes, lo primero es levantarte. Pero la caída no debe hacerte olvidar dónde quieres ir. Si sólo te miras los pies, y no levantas de vez en cuando la cabeza, tal vez evites un nuevo tropezón, pero no podrás gestionar tu existencia, pues simplemente caminarás sin rumbo. Además, por dura que haya sido la crisis, situaciones mucho más adversas se han vivido a lo largo de los siglos XIX y XX, y ello no llevó a un retraso ni en la creación artística, ni en el pensamiento, ni en la ciencia, ni en el desarrollo tecnológico.

Hagamos un breve repaso histórico: El Museo del Prado se fundó en 1819 durante el, por lo demás, nefasto reinado de Fernando VII. Su hija, Isabel II, reabrió las universidades que aquél había cerrado. La Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, precursora del CSIC, se creó en 1907, y la Ley fundacional de éste en 1939.  En 1959 se promueve el Observatorio del Teide, instalándose el primer telescopio profesional en 1964 y fundándose en 1975 el Instituto de Astrofísica de Canarias.Y eso que, mayormente, la Historia de España durante los siglos XIX y XX, al menos hasta 1976, no es para estar especialmente orgulloso. Ni mucho menos. De hecho, durante demasiado tiempo, hemos quedado atrapados en una contradicción. Bien la glosa el conflicto que mantuvieron a principios del S. XX Unamuno y Ortega y Gasset o, dicho de otra manera, la pugna entre la españolización de Europa y la europeización de España. Afortunadamente para Europa, ésta no se españolizó. Y, desafortunadamente para España, en vez de europeizarse quedó firmemente asida al ¡que inventen ellos! de don Miguel. Con todo Unamuno era un intelectual comprometido, al que sin duda le preocupaba el desarrollo de la creatividad y de la cultura en España. Buena prueba de ello fue su famoso y valiente enfrentamiento público con el general Millán Astray, nada menos que en Salamanca en 1936: el militar cerró el asunto con sonoros ¡viva la muerte! ¡muera la intelectualidad! dando nítida muestra de lo que seguiría. No hubo posibilidad de contrastar modelos de desarrollo para España, ilustrados y en libertad, durante casi cuarenta años.

Con cierta frecuencia, a la vista de la mentalidad que advierto imperante, me pregunto, en un vano juego intelectual: ¿Fundaríamos ahora el Museo del Prado, o seguirían las obras escondidas donde estuvieran para evitar el saqueo en la Guerra de la Independencia con Francia? Si nos hubiéramos encontrado cerradas las universidades, ¿las volveríamos a abrir o las dejaríamos como estaban? ¿Se fundarían entidades como el CSIC, el IAC y muchas otras? Mucho me temo que hoy sería imposible fundar el Prado, el CSIC o el IAC, o volver a abrir las universidades. Simplemente, la gestión del corto plazo relegaría tales iniciativas en supuesto beneficio de otras más prosaicas e inmediatas: ¡Vade retro! ¡Se incrementa el gasto público! Cierto, se trata de un juego mental simplista. Pero también es verdad que vivimos con una escasez de esfuerzos que hacen muy difícil, no ya nuestra convergencia con los países punteros, sino simplemente mantener y potenciar lo que, en el ámbito cultural, científico, creativo o tecnológico ya tenemos. Y no me refiero sólo al dinero. Caben múltiples mejores organizativas que, en época de penurias, algo mejorarían la situación.

Y continúo con mi entretenimiento mental: ¿quién puede promover la cultura, la ciencia, la creatividad en nuestro actual escenario público? Y, pudiendo, ¿quién le atribuye, más allá del discurso, una importancia realmente merecedora de dedicarle esfuerzos significativos? Dudo que Fernando VII tuviera la sensibilidad para entender el valor del Museo del Prado. Pero alguien, que sí la tenía, pudo ejercer una influencia efectiva para hacerlo realidad. Tampoco creo que ni Sor Patrocinio ni Isabel II estuvieran muy preocupadas por las universidades. Pero  hubo quiénes, en los los gobiernos  de los espadones decimonónicos, advirtieron la necesidad de modernizar el país; y algo pudieron hacer, incluso en unos años enormemente tumultuosos.

De hecho, poco a poco, desde el Renacimiento, se fue configurando una mentalidad en Europa que le daba importancia al conocimiento en sí mismo, a la cultura, a la creatividad, al espíritu crítico. No fue tarea de un día, ni de un siglo. Ni incorporó al conjunto de la población, mayoritariamente analfabeta e inexorablemente sujeta a una economía de subsistencia. Tampoco los distintos países vieron florecer esta mentalidad de igual manera. Pero en el S. XVIII podemos ya hablar de un verdadero movimiento ilustrado, sí, protagonizado por las élites intelectuales, pero que tuvo una enorme importancia para el conjunto de la población. Nacida en Inglaterra al final del S. XVII, la Ilustración saltó a Francia y el resto de Europa, así como a las colonias americanas en el S. XVIII. También llegó a España. El movimiento ilustrado no sólo estuvo en la génesis de la Revolución Industrial, o del desarrollo del capitalismo. Promovió con intensidad la libertad de pensamiento y el espíritu crítico. Tenía un verdadero programa liberador para el conjunto de la población, a la que los grilletes de la ignorancia tenía sumida en la miseria. Por primera vez, hubo una verdadera preocupación por el pueblo y sus condiciones de vida, por el progreso a largo plazo de la sociedad. Se sustentaba en la educación, en la difusión del saber, en el esfuerzo intelectual, en el desarrollo de la creatividad, la ciencia y la tecnología: en prioridades cuyos frutos se recogen a medio y largo plazo. La Ilustración puso en jaque las monarquías absolutas, en primer lugar la inglesa. La burguesía ilustrada promovió el desarrollo del capitalismo liberal, aprovechando el desarrollo científico y técnico. Exigió compartir el poder con los reyes y la promulgación de constituciones.  Algunos de los reyes fueron ellos mismos ilustrados: Catalina II de Rusia, Carlos III de España, Federico II de Prusia…

Sin dejar de ser más o menos autócratas, muchos de los sucesivos gobernantes fueron ilustrados o, al menos, se dejaron iluminar por la Ilustración. Me llama poderosamente la atención pensar que, a final del S. XVIII, Napoleón fuera acompañado de científicos y sabios durante su campaña militar a Egipto. Ello dio lugar a un gran desarrollo de la matemática aplicada, de la ingeniería y del conocimiento del Mundo Antiguo. Los veinte tomos de la Descripción de Egipto son buena prueba de ello. Los franceses encontraron en Rosetta una estela con inscripciones en jeroglífico, demótico y griego que, después, permitiría a Champollion descifrar la antigua escritura egipcia. No sólo se fijaron en la Piedra de Rosetta, que pesa unos 750 Kg., sino que la cogieron para llevársela. Pero si no es sino un viejo y pesado bloque de piedra, con primitivos garabatos que nadie entiende: ¿por qué no tirársela a la cabeza a los ingleses, con quienes estaban en guerra?. Sin embargo a los ingleses también les interesó la Piedra y, como ganaron, se quedaron con ella. Ahora está en el Museo Británico. ¿No era Champollion francés? ¿cómo tuvo acceso a la Piedra para descifrar el lenguaje jeroglífico? Sencillo, los franceses se preocuparon de hacer copias para llevarse a Francia. ¡Y estaban en guerra! Alguna urgencia tendrían que gestionar ingleses y franceses en el corto plazo, además de intentar salvar la dichosa Piedra de Rosetta…

Ese espíritu ilustrado es el que ha hecho avanzar nuestro mundo occidental. Es la raíz y la savia de la democracia, de la tolerancia, de la libertad, de la educación y del avance científico y tecnológico del que ahora, a pesar de todos nuestros problemas, disfrutamos. La causa que hace posible el efecto del crecimiento económico, la inclusión y la protección social, y las comodidades de la vida moderna. Tal espíritu ilustrado ha estado presente, con mayor o menor intensidad, durante los últimos trescientos años. Los países en los que se ha mantenido vigoroso, Inglaterra, EEUU, Francia, Alemania,… han sido capaces de consolidar su bienestar. Los que lo hemos tenido mucho más tenue,  sólo nos hemos beneficiado de él en la medida que esa Ilustración pudo abrirse paso en la toma de decisiones de nuestros gobernantes.

La enorme paradoja es que, hoy en día, tenemos en España y en Canarias el nivel más alto de educación de toda nuestra Historia. La población mejor formada. Las mejores condiciones para aprovechar el talento y la creatividad, para producir cultura, ciencia y tecnología, para impulsar un crecimiento económico basado en nuestra capacidad de pensar. El sueño del programa ilustrado.

Sin embargo, hoy en día, la gestión del corto plazo en España y en Canarias, a diferencia de lo que pasa en otros territorios, parece ser razón suficiente para sacrificar el impulso público a la Ilustración de nuestro tiempo: a la cultura, a la ciencia, a la tecnología. Lo que no tiene un rendimiento inmediato, deja de ser una prioridad real.

Es un error. Una sociedad que vea como irrelevante la Piedra de Rosetta, porque no permita que en la urgencia del momento se recoja, cuide y estudie, probablemente perderá el futuro. Al menos, irá a remolque de otras sociedades que promuevan tal disposición. Sacrificará potencial de crecimiento y de bienestar, pues la Historia muestra que necesariamente vienen de la mano del pensamiento crítico y creativo sustentado por los valores intelectuales de la Ilustración: ¡Sapere Aude! ¡Atrévete a Pensar! proclamó en 1778 Kant en su famoso ensayo, ¿Qué es la Ilustración?, tomando prestada la sentencia del poeta romano Horacio. (S. I a. C.).

En realidad, es un doble error: no sólo seguimos afianzados al histórico ¡que inventen ellos!, sino que ni siquiera parece ya suficientemente relevante promover el desarrollo cultural. La relevancia de las supuestas prioridades se muestra con hechos, que faltan, mucho mejor que con palabras, que sobran.

Los elementos determinantes del crecimiento económico, sostenible y a largo plazo, son de carácter social y cultural. Se trata de los valores que predominan en las sociedades que alcanzan mayor prosperidad en el largo plazo. Quien sacrifica en la gestión del corto plazo tales valores, sea por las urgencias imperativas que haya que gestionar en cada momento, sea porque en época de bonanza es muy difícil prestarle atención a promover esos valores, y de eso algo sabemos en España y Canarias, sacrifica el futuro y, con ello, el bienestar y cohesión social que intenta salvar en el corto plazo.

Por ello, necesitamos una nueva Ilustración. Por supuesto, adaptada a nuestro tiempo y sociedad; a sus necesidades y retos. Que sea capaz de gestionar las urgencias sin renunciar a las estrategias. Que aproveche el intelecto y el talento. Que realmente cimiente el bienestar y la prosperidad sobre pilares sólidos: los que proporciona el conocimiento. Que grite bien fuerte: ¡Sapere Aude! ¡Atrévete a Pensar!

¿Qué es una Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3)?

Durante los últimos dos años, todas las regiones de la Unión Europea y sus Estados miembros han confrontado un críptico acrónimo: RIS3. De hecho, cada vez que se aproxima un nuevo periodo presupuestario plurianual de la Unión Europea, nos encontramos con un buen número de nuevos términos diseñados en Bruselas. Generalmente, tales términos resultan misteriosos, cuando menos, para el profano  y, por qué no admitirlo, también para los expertos en tanto los descifran. Acabamos de comenzar el periodo 2014-2020. Por tanto, nada tiene de novedoso que los funcionarios de las Instituciones Europeas nos presenten una nueva panoplia léxica que aprender.

Sin duda existen buenos fundamentos para estas periódicas innovaciones conceptuales. A fin de cuentas, el mundo en el que vivimos cambia rápidamente. Y, en consecuencia, la altamente cualificada tecnocracia europea diseña nuevas políticas, que deben permitir afrontar los modernos retos al Viejo Continente.

He de confesar que, a veces, he tenido la sensación de que algunos de los nuevos conceptos parecían salidos de un laboratorio: diseños, académicamente perfectos, que todos aceptamos por la auctoritas de los proponentes. En estos casos no ha sido ajena a mi sensación una cierta incredulidad: ¿cuál habrá de ser el resultado de la confrontación de tan elevadas ideas con la cotidiana realidad, lejos de los despachos institucionales?

Pues bien, creo que las RIS3 pueden librar con éxito esa lucha. Y, además, que nos va mucho en que salgan victoriosas. Pero, ¿qué es una RIS3? Es un acrónimo, al gusto de la Comisión Europea: “Research and Innovation Strategy for Smart Specialisation“.  ¿Quién dijo que no era intuitivo?: “R” de “Research”, “I” de “Innovation” y S3, de “S” tres veces o al cubo, por “Strategy”, “Smart” y “Specialisation”. En español resulta algo más largo: Estrategia de Investigación e Innovación  para una Especialización Inteligente. Casi nada.

Descifrado el desconcertante acrónimo, intentaré hacer lo propio con su intimidante significado. Es bien sabido que existe una brecha de competitividad entre la Unión Europea y sus rivales económicos, particularmente EEUU. Pues bien, existe el extendido consenso, entre los economistas, de que la innovación es clave para asegurar la competitividad y el crecimiento económico a largo plazo. También de que una parte importante de la innovación, aunque ni mucho menos toda, se apoya en la investigación científica y sus aplicaciones económicamente productivas.

Parece que el asunto va tomando cuerpo. Tenemos que sustentar nuestra actividad económica en la innovación, y utilizar cada vez más los resultados de investigación en la actividad empresarial. Pero esto no es nuevo. Ya hemos hablado de ello en el post ¡Pero qué pesados con la innovación! Sigamos con nuestra argumentación. La actividad económica, por muy globalizado que esté el mundo, sigue desarrollándose por personas, que viven y trabajan en los distintos territorios. Por tanto, si Europa quiere ser competitiva frente a sus competidores, tienen que serlo sus regiones. Entonces, ¿tienen todas que investigar e innovar? Sí, por supuesto, pero no cada región en todos los campos, sino que cada una debe focalizarse en sus ventajas comparativas y competitivas. En definitivas cuentas, cada región tiene que especializarse en los ámbitos de la economía del conocimiento en los que pueda competir globalmente. Y la determinación de esos ámbitos no puede hacerse por una simple decisión política. Tiene que basarse en la realidad regional y en sus potencialidades diferenciales, mediante un proceso continuo y participativo, de la sociedad y sus agentes, de descubrimiento de las fortalezas y oportunidades regionales.

Soy plenamente consciente de la abstracción del concepto. Pero una vez que lo captamos es muy simple, tanto que parece mentira que sea tan complicado de transmitir. Veamos. El potencial que hay en nuestra sociedad trasciende, en mucho, el que directamente pueda percibir nadie (tampoco los gobiernos) por su cuenta. Hay emprendedores, estudiantes, científicos, profesionales, personas con ilusiones capaces de hacer cosas importantes, si tienen el medio y los medios adecuados. Hay que descubrir a esas personas, a esas empresas y emprendedores, a esos éxitos de investigación. Y, al tiempo, hay que descubrir cuáles son las potencialidades diferenciales de cada territorio, sin olvidar que los saltos en el vacío, sin red, son muy peligrosos. Si no se tiene en cuenta la realidad, sólo viviremos ensoñaciones. ¿Y esto cómo se hace? Pues, ni más ni menos, como deben hacerse las cosas en las sociedades democráticas avanzadas: con participación. Escuchando a todos los que tienen algo interesante que decir, que son más, muchos más, que los que habitualmente tienen los recursos para influir en las grandes decisiones. Las políticas que pretendan descubrir las potencialidades y, efectivamente, aprovecharlas, tienen que ser concebidas, desarrolladas y corregidas colectivamente. También a esto se le ha dado un nuevo término: Gobernanza, del que, por supuesto, hay un Libro Blanco de la Comisión Europea, y que inspira el concepto de RIS3 europeo.

En Canarias hemos dado un paso muy importante para llevar lo anterior a la práctica. Se ha elaborado, colectivamente y con una gran participación de los agentes sociales, económicos, académicos, científicos e institucionales,  un documento estratégico, la RIS3 de Canarias para el periodo 2014-2020. Este documento fue aprobado por el Gobierno de Canarias el veintiséis de diciembre de 2013, y presentado al Parlamento de Canarias, que se pronunció favorablemente, mediante resolución sin votos en contra y con el apoyo expreso de los grupos que apoyan al Gobierno (CC, PSC) y el principal grupo de la oposición (PP), el trece de marzo.

La Estrategia de Especialización Inteligente de Canarias (RIS3) para el periodo 2014-2020 está concebida como una agenda de transformación económica que, partiendo de la realidad actual, debe llevar a un afianzamiento de la economía basada en el conocimiento en 2020. Para ello tiene como primera prioridad el turismo, el pilar de la actual economía canaria, proponiendo que la innovación dé lugar a experiencias genuinas para el visitante pero, también, haciendo que el turismo sea un ámbito de especialización productiva, tecnológica y organizativa, para subsectores proveedores, tales como los de la energía, el agua, las tecnologías de la información, la producción agroalimentaria local, etc. Otra prioridad se refiere al aprovechamiento inteligente de la localización atlántica de Canarias, punto de confluencia geoestratégico entre continentes, y puesto fronterizo de Europa. En particular, se presta atención a la especialización tecnológica (energía, agua,…) para regiones en vías de desarrollo, a ser plataforma de negocios y cooperación en su área geográfica, además de referente cultural. Una tercera prioridad es la valorización socioeconómica de la I+D, focalizada principalmente en áreas en las que Canarias cuenta con una ventaja competitiva: astronomía, actividades marino-marítimas y biotecnología y biomedicina sustentada en la biodiversidad, así como enfermedades tropicales. Además, la estrategia contempla una prioridad para la implantación de la Agenda Digital Europea en Canarias, y otra centrada en el desarrollo sostenible, la protección medioambiental, la bioeconomía y la econinnovación.

Para finalizar este post me permito extraer lo siguiente de la Resolución del Parlamento de Canarias, relativa a la RIS3, además de sugerirles que, si tienen ocasión, puedan leerla:

El Parlamento de Canarias insta a las administraciones públicas, agentes sociales, económicos, académicos, así como a las empresas y al conjunto de la ciudadanía, a que la Estrategia de Especialización Inteligente de Canarias sea respaldada y compartida como proyecto colectivo de modernización económica de Canarias“.

Ahora debemos asumir la RIS3 y hacerla realidad, impulsándola y mejorándola entre todos cada día.  Sin duda un gran reto colectivo que, sólo con convicción, esfuerzo e ilusión seremos capaces de alcanzar.

Somos polvo de estrellas

Pues sí, los avances de la astrofísica durante el S. XX llevaron a tan evocadora conclusión: somos polvo de estrellas. En varias ocasiones tuve la fortuna de oírselo explicar, con cautivadora pasión, al Director Fundador del Instituto de Astrofísica de Canarias, el profesor Francisco Sánchez Martínez. Sin duda habrá quien piense ¿y esto de qué sirve? ¿cuál es el plan de negocio de las costosas infraestructuras científicas que proporcionan un conocimiento tan poético como aparentemente poco práctico? Intentaré hoy dar mi visión sobre el asunto. No voy a esconder mi propósito: confío en contribuir a aminorar el escepticismo sobre el valor humanamente práctico que tiene, para nuestra sociedad, apostar por la ciencia y las infraestructuras que la hacen posible.

Cuando pienso en estas cuestiones, lo primero que me viene a la cabeza no es un razonamiento socioeconómico que, sí, también esbozaré después. La razón de fondo, la que entiendo más importante y la que, personalmente, más me motiva es muy simple: tenemos que prestarle atención a muchas cosas por ellas mismas, porque tienen una belleza intrínseca, porque nos afirma en nuestra condición de seres humanos, curiosos por el mundo que nos rodea y por la posición que ocupamos en el cosmos. ¿Qué sería de un mundo sin curiosidad, sin creatividad, sin cultura? Tal vez sería un lugar funcional, probablemente con óptimos pero, lo siento, sumamente aburridos planes de negocio. Dudo que fuera un mundo con ilusión y con progreso, y, mucho me temo, quedaría estancado en sus propias limitaciones y contradicciones: un mundo mecánico atrapado en sí mismo.

Pienso que la metáfora del polvo de estrellas es una buena explicación del arjé, el elemento esencial del que todas las cosas estaban compuestas y que insaciablemente buscaban los filósofos griegos presocráticos. Sin medios técnicos, pero con perspicacia y curiosidad, nos precedieron hace dos mil quinientos años en la búsqueda de una cosmovisión Tales, Anaxímenes, Anaximandro, Pitágoras, Leucipo y Demócrito: asociaron sucesivamente el arjé al agua, al aire, a lo indeterminado o ápeiron, a los números, y a lo indivisible o átomo. Y ahora sabemos que, efectivamente, todo está hecho de átomos, aunque no son indivisibles y hay muchos distintos, uno por cada uno de los noventa y dos elementos que podemos encontrar en la naturaleza. También sabemos que, al principio del tiempo, el primer elemento en crearse fue el más ligero, el hidrógeno. Según el universo se fue expandiendo, en ciertas zonas se produjeron acumulaciones de hidrógeno, debidas a la gravedad, que se fueron haciendo más y más grandes dando lugar estrellas. La enorme presión en el interior de las mismas producen reacciones de fusión nuclear, por las cuales los átomos de hidrógeno dan lugar a otros nuevos, de helio, desprendiendo gran cantidad de energía. Al final de su vida algunas grandes estrellas, las supernovas, producen gigantescas explosiones ocasionando procesos denominados de nucleosíntesis estelar. En ellos se crean otros elementos, más pesados que el helio, que son regados, por tales explosiones finales, a través del universo. Hidrógeno, helio y los otros elementos más pesados vuelven a acumularse en una segunda generación estelar, a la que pertenece nuestro Sol. Esos elementos, creados en los procesos de nucleosíntesis estelar, son los que conforman todo lo que hay en el planeta Tierra, también a nosotros mismos. Efectivamente, cada uno de los átomos de los que estamos compuestos estuvo en un una supernova, antecesora de nuestro Sol, que tuvo que morir violentamente y fertilizar el firmamento con sus restos para que nosotros podamos vivir. ¡Qué no hubieran dado los filósofos de la Antigua Grecia por saber que somos polvo de estrellas!

Sin la filosofía griega la evolución de lo que ahora llamamos Occidente hubiera sido otra. Los valores sobre los que nuestro progreso se ha sustentado, tal vez, no se hubieran hechos presentes. Fueron principalmente Bizanzio y el Islam los herederos de la cultura griega, a través de los cuales fue posible la introducción de sus enseñanzas, primero en la escolástica medieval y, después, en el Renacimiento humanista. Y fueron la curiosidad y el trabajo, promotoras del desarrollo científico, técnico y económico, las que progresivamente asentaron el dominio de una nueva clase social en Europa, la burguesía. Galileo, hijo de un afamado músico, tuvo que utilizar el ingenio y el trabajo para subsistir. La sociedad basada en el comercio que el Mercantilismo afianzó no hubiera sido posible sin avances en las técnicas de navegación, facilitadas además por un conocimiento astronómico cada vez más amplio. La Revolución Industrial supuso un profundo cambio tecnológico en las formas de producir y de comunicación que, difícilmente,  puede concebirse sin curiosidad científica y medios para satisfacerla. Y así hasta nuestros días.

Francamente, me parece que hay buenas razones en cuanto antecede para que cualquier sociedad apueste por la ciencia y por la tecnología. Pero voy a intentar acercar estas ideas algo más al día a día de todo el mundo, tomando como caso de ejemplo la astronomía.

¿Cuándo fue la última vez que miraron a un cielo despejado y oscuro y se sintieron maravillados por el espectáculo? Tal vez hace tiempo que no han podido hacerlo o que, simplemente, no han reparado en ello. Incluso, es posible, que los jóvenes urbanitas no lo hayan experimentado nunca. Desde hace algún tiempo procuro mirar el cielo estrellado, intento localizar constelaciones, estrellas concretas e, incluso, algunos objetos del espacio profundo. No es necesario gran equipamiento. Kepler sólo tenía su vista y, eso sí, curiosidad, talento y cielos estrellados. Unos prismáticos son más que suficientes para adentrarse en confines que desconocemos. Localizar la galaxia Andrómeda, con aspecto de una mancha elongada y borrosa, a dos millones y medio de años luz de nosotros y con un gigantesco número de estrellas en su interior (parece que en torno al billón), ayuda a relativizar muchas de nuestras preocupaciones. Con buena vista y desde el lugar adecuado no necesitará ni siquiera prismáticos para verla.

Resulta que esta afición por mirar al cielo nocturno sin otro propósito que disfrutar y relajarse con el espectáculo  es compartida por millones de personas en todo el mundo. Ello incluye a unos miles de astrónomos profesionales y a varias cientos de miles de astrónomos amateur pero, sobre todo, a todos aquéllos que, como yo, simplemente le dedican, cuando pueden, ratos libres con distintos niveles de intensidad. Seguro que muchos estarían encantados de poder disfrutar de un cielo realmente estrellado, sin duda compartiéndolo con otras actividades de ocio en sus vacaciones. Para quienes tienen tal sensibilidad y viven en un área metropolitana, con frecuencia, no es sencillo. La polución lumínica lo invade todo, privándonos de un espectáculo del que nuestra especie participó hasta la extensión masiva de la luz eléctrica. A veces me pregunto si la plaga de stress y ansiedad que sufre nuestra generación no tendrá algo que ver con esta privación. Dicen que vale más una imagen que mil palabras y creo, por ello, que lo pertinente es visitar el portal web El Cielo de Canarias, del astrofotógrafo Daniel López, que actualmente expone su obra en el Museo Elder de Las Palmas de Gran Canaria, y que en muchas de las fotografías ha contado con la colaboración del Instituto de Astrofísica de Canarias.

No me cabe duda que habrá muchas personas que, a la hora de planear sus vacaciones, puedan considerar como elemento diferencial en relación a otros destinos el cielo. Si un cielo es adecuado para dos de los principales observatorios astronómicos del planeta, sin duda, será un aliciente para quien, además de ir a la playa, al monte o a las actividades de ocio que le apetezcan, valore ese cielo maravilloso. En una isla como La Palma, con una actividad turística reducida, estoy convencido que puede suponer un revulsivo económico contar con unos miles de astrónomos aficionados que la visiten cada año  con el reclamo de que es el lugar elegido para, entre otros, el más potente telescopio óptico del mundo, el Gran Telescopio Canarias, que vio su primera luz en 2007. En la misma isla nos encontramos uno de los telescopios de mayor productividad en la historia de la astronomía moderna, el telescopio británico William Hershel, que vio su primera luz en 1987, y pertenece al grupo de telescopios Isaac Newton de los que, por cierto, uno, el que justamente lleva el nombre del inmortal físico inglés, había sido previamente instalado en 1967 en el Observatorio de Grenwich y fue trasladado a la isla de La Palma, al conocer la calidad de su cielo, reiniciando la operación en 1987. En definitivas cuentas, estoy convencido que es posible crear un producto turístico de calidad en que uno de sus elementos genuinamente diferenciales sea, precisamente, la calidad del cielo de Canarias.

Sigamos hablando de cuestiones prácticas. El Gran Telescopio Canarias es un proyecto español, que ha puesto a la industria tecnológica de nuestro país a la vanguardia internacional en su campo. Las empresas que construyeron el telescopio, mayormente españolas, pudieron demostrar su buen hacer en un proyecto de alto impacto y visibilidad internacional que, con toda seguridad, les hace acreedoras de una experiencia que ya están haciendo valer en otras licitaciones internacionales. Por otro lado, los telescopios internacionales instalados tanto en el Observatorio del Teide, en la isla de Tenerife, como en el del Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma, y que conjuntamente constituyen el Observatorio Norte Europeo (hay otro en el sur, en Chile, pues lógicamente el cielo que se observa desde cada hemisferio es distinto), han supuesto una importante inversión directa internacional en su fase constructiva, así como una demanda de servicios tanto comunes como altamente especializados para atender sus necesidades. Además, ofertan oportunidades de empleo enormemente cualificado a científicos e ingenieros canarios y españoles. De hecho, todos los años, al gasto directo financiado por el Estado y la Comunidad Autónoma en el Instituto de Astrofísica de Canarias y el Gran Telescopio Canarias, hay que añadirle una cuantía semejante aportada por los distintos socios internacionales para el mantenimiento y operación de sus telescopios.

¿Y cuáles son los nuevos retos en el ámbito científico y tecnológico del que estamos hablando? Pues ni más ni menos que se instalen en Canarias dos nuevos grandes proyectos internacionales, con una inversión directa total de unos trescientos millones de euros y, aproximadamente, un diez por ciento de tal cantidad de coste anual de operación y mantenimiento.  Serán los consorcios internacionales promotores de ambas infraestructuras los que las costeen, si bien esperan de los distintos países candidatos algún tipo de contribución que será valorada en la selección final del emplazamiento. Se trata, por un lado, del Array de Telescopios Cherenkov, que requiere emplazamientos simultáneos en ambos hemisferios y estará dedicado a la detección y estudio de radiación gamma proveniente de los confines del universo. Y, por otro lado, tenemos al Telescopio Solar Europeo que, con cuatro metros de diámetro, será el más potente instrumento de la física solar mundial.

Que estos dos proyectos vengan a Canarias y, por tanto, a España supondría una importante inversión internacional directa, oportunidades de contratos para nuestras empresas de alta tecnología, empleo cualificado para algunos de nuestros mejores físicos e ingenieros, y nuevas posibilidades de creación de empresas especializadas que adapten la tecnología a otras finalidades en campos tan diversos como la óptica, la medicina o el sector aeroespacial. Pero no sólo eso, nos dará un buen motivo para recuperar la confianza en nuestras propias posibilidades y proyectaremos una imagen, interior y exterior, de la que todos nos sentiremos orgullosos. Por ello la nueva Estrategia de Especialización Inteligente (RIS3), aprobada por el Gobierno de Canarias a final de 2013, incluye la previsión de aportar, mediante fondos estructurales, un diez por ciento de la inversión directa internacional que venga a Canarias para tales proyectos de infraestructuras científicas, y de otros que pudieran surgir, en este u otros campos, en el periodo 2014-2020.

Ciertamente los científicos deben estar comprometidos con el desarrollo social y económico de su entorno, tanto autonómico como estatal, además de con sus intereses de investigación. No me cabe duda que, en general, lo están. Pero no podemos pretender descargar sobre ellos una responsabilidad que compete, principalmente, a quienes tienen que facilitar las condiciones para el aprovechamiento socioeconómico efectivo de las oportunidades que proporciona la I+D de excelencia. Por supuesto, todas las instituciones e infraestructuras científicas tienen que asegurar su sostenibilidad económica, no originando costes que no podamos pagar. Pero cuando se les plantea a los científicos que realicen planes de negocio de orientación empresarial, para evaluar el esfuerzo público que merecen recibir, no podemos olvidar que tal negocio es de la sociedad en su conjunto. Hay que considerar, por tanto, las externalidades positivas que se generan y cuyo payback es indirecto y diferido. Y la valoración de tales externalidades es una tarea política, consistente en la mejor asignación de los recursos públicos, conforme al interés de la sociedad en su conjunto.

Por tanto, ¿planes de negocio en la ciencia? de acuerdo, aunque no me satisfaga este término para la que es de titularidad pública. ¿Criterios de eficiencia y sostenibilidad económica de las entidades e infraestructuras científicas? por supuesto, de todas.

Pero, tengamos claro qué apuestas nuestra sociedad no puede perder: la ciencia y las grandes infraestructuras que la hacen posible están entre ellas.

¡Por fin!

Efectivamente, por fin, he encontrado el momento para tener un espacio para compartir y reflexionar. Mi intención no es otra que exponer y debatir, desde mi experiencia y conocimiento, asuntos sobre ciencia, tecnología e innovación, en general, y también sus particulares circunstancias en Canarias y en España. Además de cuestiones variadas en tales materias que sean de actualidad, o que simplemente me resulten interesantes, procuraré prestarle una atención especial a las políticas y programas públicos, sean canarios, españoles o europeos, que tan necesarios son para que la ansiada economía del conocimiento se haga realidad en Canarias y en España, y también para que Europa acorte la brecha de competitividad que la separa de EEUU y otros competidores.

Antes de finalizar esta presentación inicial, quisiera comentar brevemente la famosa frase que toma prestada, a modo de título, mi modesto blog. “Labor Omnia Vincit Improbus” significa, en latín, “el trabajo tenaz todo lo vence“. Se debe al poeta romano Publio Virgilio Marón (70-19 a.c.), y se incluye en el Libro 1º, versos 145-146, de su poema Las Geórgicas. Acortado tal y como figura en el título, esto es, sin improbus (tenaz), es el lema de distintas instituciones en todo el mundo, curiosamente en muchos más casos en países de raíces anglosajonas que latinas.

Tuve conocimiento de esta frase hace ya muchos años, siendo un niño, gracias a mi abuelo, Jacinto Alzola, profesor de vocación y oficio, y al que le debo muchas buenas enseñanzas. Estoy seguro de que mucho hubiera disfrutado de haber contado con las fantásticas oportunidades que hoy nos brindan las tecnologías de la información. Su insaciable curiosidad intelectual, afición por la lectura y pasión por enseñar hubieran encontrado en la sociedad de la información un fértil terreno en el que desarrollarse, muy distinto en cualquier caso al tremendamente convulso en el que su generación tuvo que vivir. Entonces y ahora, en tiempos de Virgilio y en el futuro, esfuerzo, tenacidad y curiosidad son valores determinantes para el progreso de la sociedad.

Entiendo este blog como un espacio abierto al debate, al análisis y al compromiso con el avance y difusión del conocimiento, con la tenacidad y el esfuerzo. En él  haré mis aportaciones personales y estará abierto a cuantas contribuciones constructivas los lectores deseen hacer.

A la memoria de mi abuelo, así como a todas las personas que creen en el valor de la tenacidad, el esfuerzo y la curiosidad intelectual quisiera dedicar este proyecto.